
Mi
existencia se reduce a este pequeño espacio en el que debo permanecer por
tiempo indefinido, esperando el momento adecuado para huir, pero mi
confinamiento se hace eterno y cada segundo transcurre con mayor
lentitud que el anterior.
Tanta es mi desesperación que estoy empezando a creer que el Padre Cronos está
molesto conmigo y aprovecha la situación para hacerme una mala jugada.
Aún estoy
aquí y a pesar del ya incontable paso del tiempo, el cual dejé de percibir,
sigo aguardando el momento de escabullirme, para escapar de mí mismo.
Comentarios
Publicar un comentario