Son tres pares de piernas caminando acompasados. Un hombre canoso con un bastón y dos jóvenes.
Conversan sin pausas y sus risas pueden escucharse a varios metros. El muchacho de cabello oscuro es quien habla menos fuerte pero sus ojos café parecen gritar su alegría y se mantienen muy abiertos.
El sol de la tarde proyecta sus largas sombras que bailan en el suelo.
El joven de grandes ojos grises y cabello rizado gesticula y mueve sus brazos como molinos mientras cuenta una historia fantástica que desata nuevas carcajadas. Mientras el hombre del bastón los observa a ambos en silencio.
Avanza la tarde y la luz es cada vez más tenue. Los tres siguen caminando hasta llegar a un gran tronco tirado en el piso donde se sientan a descansar.
Con los últimas luces del día me percato que sólo dos personas se levantan y el hombre del bastón desanda el camino junto al joven de ojos grises, con la alegría convertida en nostalgia.

Ya son cuatro los pares de piernas ....okupàen
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