Corre el niño hacia el anciano, cuando ve que está despierto.
Se sienta a su lado en el chinchorro, luego sobre sus piernas y le pregunta por lo que soñó.
El viejo sonríe e inmediatamente sale de sus labios una aventura maravillosa; la más hermosa que haya escuchado el nieto.
Jamás repite una historia y la siguiente siempre supera a la anterior.
En el momento que el pequeño ríe a carcajadas,
el ruido del viento en la ventana
me despierta.

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