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Mostrando entradas de 2023

SIMAL

  “Sólo el amor engendra la maravilla” Antes de separarse de ella, le quita los zarcillos. Siente un ligero temblor en la mano izquierda, mientras observa los aretes de nácar antes de dejarlos dentro del bolsillo de su pantalón. Camina una y otra vez de un extremo al otro del pasillo, hasta que el dolor en la rodilla lo hace empezar a cojear. Una hora antes, ambos entraron en el quirófano y hasta ese momento nadie había salido a informarle nada. En su camino interminable, pasa una y otra vez por la entrada de una pequeña capilla, pero se limita a observar de reojo la cruz pegada a la pared. Hace tantos años que ha renunciado a toda idea religiosa, lo que irónicamente le permite estar más calmado. Cuando el dolor en la rodilla se hace más fuerte, se sienta en una vieja silla metálica.   En ese momento, cae en cuenta de que lleva dos días sin cambiarse de ropa. Unos minutos después, observa la figura de un hombre que se acerca, preguntando por algún familiar de E...

Alcides

 (al compa de los Trobos) En la mano izquierda lleva una muleta y la pequeña corneta con el micrófono colgando de un cable,  con la derecha se apoya en la otra muleta.  Se aleja cómo puede de los policías que persiguen al grupo de carajitos que minutos atrás lo escuchaban, arengando a los estudiantes de  Casanay contra el sistema y sus opresores. Aún sin saber cómo, termina montado en un muro lanzando todo lo que llevaba al patio de una casa, para luego caer dentro con su maltrecho cuerpo, sobre un lecho de hojas de mango. Cuando logra levantarse, apoyado en las viejas muletas , se tropieza con los ojos asustados de una vieja delgada que se mecía lentamente en una silla de mimbre.  La mujer le hace señas para que esconda la corneta detrás de una puerta destartalada. Luego de obedecerla y siempre en silencio, se sienta en un tronco a esperar que su respiración se normalice. Le duelen  las manos y la espalda por el esfuerzo.  Cuando logra calmarse, besa ...

La Visita

 Sentado detrás del volante, con la espalda apoyada en la puerta, se afeitaba mirando el espejo retrovisor.  Golpea la afeitadora contra el espejo luego de pasarla por su rostro, manteniendo una expresión muy seria, como si cumpliese una ceremonia solemne. Con sus setenta años, ve en el espejo su incipiente barba gris y las profundas arrugas en la frente de su rostro redondo. Al terminar su tarea, guarda la afeitadora en la guantera, enciende el carro y lentamente comienza a avanzar hacia las afueras de la ciudad. El resto de los carros va mucho más rápido que él y luego de varios gritos e insultos de los otros choferes decide pasar al hombrillo de la carretera.  Sin inmutarse, jamás lo vi molesto al manejar, enciende el radio y deja sonar la primera emisora que logra sintonizar.  La vieja camioneta va serena, como si conociese el camino de memoria.  Al llegar a un cruce en la vía , se desvia por un camino de tierra hasta detenerse en un portón de alambre de púa...