Sentado, con las manos arropando sus mejillas, observa un cuadro en la pared. Sus ojos recorren cada centímetro del lienzo, en el que una mujer de ojos oscuros y achinados, con los codos apoyados en una mesa y las manos empuñadas bajo el mentón; mira hacia afuera del cuadro. Frente a ella, un vaso derrama agua sobre la mesa. Las imágenes parecen saltar fuera de la pintura, incluso él mismo se sorprendió revisando si el agua del vaso había mojado el piso junto a la pared. Por un instante siente que los ojos de la mujer se hacen mas grandes, mientras que un desagradable escalofrío le recorre la espalda. Se levanta e intenta salir de la habitación, pero sus piernas están entumecidas y sus movimientos son torpes. Cuando logra girar su cabeza hacia un lado, su mirada se tropieza con la de la joven de ojos oscuros y achinados, que con las manos empuñadas bajo el mentón le muestra una amplia sonrisa.