¿Cuantas veces se ha escrito sobre el regreso? Quizás miles, pero esta vez es y será única, simplemente porque es nuestra. Confieso que regreso a ti, cargado de terribles recuerdos. P ero cuando intenta asaltarme la trizteza (si, con dos zetas), esa que sólo puede ser tuya y mía. En ese momento recuerdo que también me senti feliz por ti y para ti. Entonces decido apartar ese sentimiento y hurgar en mi hasta encontrar una sonrisa, evocando aquellas mariposas anaranjadas volando sobre nosotros. De la misma forma que pasó la primera vez que me despedí de ti, con aquella pequeña caja blanca en mis brazos .